El atorón





Tres de la mañana y tu celular suena.

-¿Bueno?

Dices con una voz entre dormido y despierto.

-Por favor no cuelgues, no hables, solo escúchame.

-¿Quién habla?

-Soy yo, escucha, pon atención, despierta por favor.

-Si, ¿Qué pasó? (sigues medio dormido y te escuchas molesto porque te he despertado).

-Tengo que decirte que no te he podido olvidar, que te amo aunque tu ya no pienses en mi y en tu corazón haya alguien más. Fui muy feliz y dichosa a tu lado, nunca lo olvides. Eres una gran persona. Sé muy feliz. Te amo.

-¿Tomaste?, ¿Dónde estás? Mañana en la tarde te llamo a tu casa, porque no te estoy entendiendo. Tengo mucho sueño y tengo una junta temprano.

-Adiós amor mío, descansa. Siempre pensaren ti.

El sueño te vence y dejas caer el celular abierto sobre la cama. No escuchas la voz que dice: “Es suficiente, dame todo lo que traes”

Mis lágrimas ruedan por mis mejillas recordándote.

Me arrebatan la bolsa y un certero tiro se dibuja entre mis cejas.

La bañera


Estando en la bañera recuerdo las cosas que han pasado en mi vida.

Recuerdo, de niña, los malos tratos que obtuve de la familia nuclear de mi padre, la discriminación, las agresiones físicas y verbales.

Recuerdo a mi abuela, sumida en su ignorancia y con miedo a su hermano mayor.

Recuerdo que de niña, un chico del taller de autos me llevo a su casa, me cargo y aventó a la cama. Un rayo de conciencia lo iluminó y cerrando los ojos me dijo "ya vámonos".

Recuerdo las épocas escolares en las que nadie me hablaba por ser gorda, estúpida y violenta. Ah si, recuerdo la soledad. Fue muy dolorosa.

Recuerdo tambien los momentos felices que pase al lado de mis amig@s, todas esas tonterias que se nos ocurrian. Recuerdo que con ellos fue mi primer trago de alcohol, mi primer cigarro y hasta mi primer cigarro de marihuana.

Esas épocas de adolescencia fueron felices a pesar de que mis padres no me entendían.

Recuerdo las fiestas, los abrazos, los llantos, momentos dificiles y alegres, a mis padres, a mis herman@s y sobre todo a esa persona que amé con cada célula de mi cuerpo y que termino por abandonarme.

Ahora tengo sueño. Y una lágrima cae pesadamente sobre el agua turbia de sangre que ha salido por mis venas.

Escucho a lo lejos la voz de mi madre que grita mi nombre...



Sin título.




"Estamos en un parque, está por caer la noche, el clima es bastante agradable. Se escuchan los grillos y una fuente a lo lejos.


Nos sentamos en una banca, me abrazas y cierro los ojos mientras huelo tu loción. Me acurrucas en tu cálido pecho y se me escapa un suspiro...


Volteo mi rostro, miro tus hermosos ojos a detalle, coronados por esas cejas tan simétricas, y me pierdo en ellos, si, me pierdo en esos maravillosos ojos que irradian tanta paz y a la vez tanta sensualidad.

Te beso, me besas tiernamente; me acomodas de tal manera que –sentados- quede dándote la espalda.

Me tomas de la cintura y me abrazas mientras recargas tu barbilla en mi cuello. Entonces empiezas a pasar tus labios a lo largo del mismo, solo rozando levemente.


Comienzas a besarlo, cada vez más delicioso y se me escapa un gemido leve. Tú prosigues y mis gemidos aumentan, entonces subes tus manos a mis pechos, los acaricias suavemente, me enderezo y te pido que las retires. Te percatas que estoy incomoda y me pides una disculpa. La acepto y seguimos caminando hasta que llegamos al pie de un árbol de Jacarandas, entonces volteo, te beso apasionadamente en medio de la solitaria noche, me abrazas y nos decimos palabras dulces al oído.

De pronto y sin saberlo, ya estamos en el pasto, besándonos y acariciándonos. Te detengo, te miro fijamente y digo “hazme tuya”, me miras extrañado y preguntas si es en serio. Asiento con la cabeza, cerrando los ojos y con una leve sonrisa nerviosa en los labios.


Entonces te recuestas sobre mí, te frotas y yo te abrazo con las piernas mientras toco tu rostro.

Das la vuelta a manera de que yo quede arriba, metes las manos bajo mi vestido blanco virginal, me tocas las piernas, tocas mis muslos por la parte interna, me dices que están muy calientes y por respuesta recibes un “ajam... "

Haces la ropa interior a un lado, me acaricias, está ahora muy húmedo; metes despacio tus dedos mientras te beso y muerdo delicadamente tu labio inferior.


Estando arriba de ti, desabrochas tu pantalón y me penetras, suavemente mientras acaricias mi espalda y pechos desnudos, acariciados por la suave brisa de Verano

Das la vuelta, sales, me recuestas y subes mi vestido hasta las rodillas, me acaricias nuevamente y quitas los cabellos húmedos de mi rostro, me besas tiernamente mientras te colocas arriba de mí, me vuelves a penetrar, abrazo nuevamente tu cintura con mis piernas, te mueves más rápido está vez y embistes con fuerza.


Mis piernas te abrazan más fuerte que antes, mis gritos son callados con tus labios y mis manos son sujetadas por las tuyas sobre el pasto húmedecido con una mezcla de sudor, sangre y flores moradas

Te has puesto tenso al igual que yo. "


Así pensaba que iba a ser mi primera vez, o por lo menos algo parecido, lleno de amor y con esa persona especial. No contaba con que a los dieciséis años un desgraciado me iba a violar.